21 de mayo de 2012

Infancia y juventud mexicana marginada

última actualización: 24 de mayo de 2012



Alrededor de 3,000 personas oraron y se manifestaron en repudio por los asesinatos y la inseguridad en Ciudad Juárez (Reuters). Fotografía tomada de aquí


La vulnerabilidad a la que me he referido en varios artículos que son parte de mi línea de investigación #InfanciaMarginada y #CasoMéxico consiste en una completa ausencia de paz social, debido entre muchos factores a la putrefacción (corrupción y complicidad) del Estado. Esta vulnerabilidad consiste también en la total indefensión de la población, en la ausencia de seguridad, en la imposibilidad de sobrevivencia tanto de la población misma como de organizaciones sociales y de derechos humanos, en la gobernabilidad de organizaciones criminales y extranjeras con estructuras muy bien definidas, etc. (Ver Archivo A.O. 26/01/2012) 

Actualmente, tanto los niños y los jóvenes están sujetos a esta vulnerabilidad por lo que se hace imprescindible precisar este concepto.

Se dice que una parte de los objetivos de la guerra emprendida contra el pueblo por los diferentes bandos, consiste en enlodar a las víctimas para que nadie reclame justicia. Reconocer a la niñez y juventud mexicana como víctimas del sistema de guerra es también admitir que estos sectores, sobre todo el juvenil, han sido objeto de infamias y por lo tanto son inocentes. 

Una muestra de lo anterior es la suspensión de tres alumnos de secundaria por actos de extorsión en Ciudad Juárez, Chihuahua (La Jornada, sábado 28 de enero de 2012, p. 30). 

Según la nota de Rubén Villalpando, autoridades educativas suspendieron temporalmente a tres alumnos de la Secundaria Federal 19 debido a que cobraban a sus compañeros entre 15 y 40 pesos diarios para no hacerles daño.

Para las autoridades de la secundaria, estos jóvenes cometieron actos de extorsión y como castigo, debían ser alejados temporalmente de sus compañeros, por supuesto sin ninguna posibilidad de aprender a establecer relaciones sanas, de identificación, de compañerismo, etc.

Sin embargo, es hasta el final de la nota que sabemos que además de la suspensión temporal, los jóvenes fueron enviados al tutelar mientras se investigaba el caso. Estos "presuntos infractores" estarían en la cárcel de menores hasta que la Fiscalía en Ciudad Juárez decidiese que eran inocentes.

Seguramente, estos tres jovencitos son parte de un ejército de niños y jóvenes, hijos de madres solteras que laboran de obreras en las plantas de ensamble. Estos jóvenes juarences, asegura el periodista Luis Hernández Navarro, han crecido en viviendas sin equipamiento urbano suficiente y sin lugares para recreación, sin más futuro que sobrevivir integrándose a las bandas.

Para periodistas como Hernández Navarro, Ciudad Juárez es el epicentro del temblor de horror que sacude México; en Juaritos “[las] mujeres desaparecidas, [los] defensores de derechos humanos asesinados, [los] jóvenes detenidos arbitrariamente por la policía y el Ejército, [los] trabajadores de la maquila despedidos por reclamar condiciones de trabajo humanas”, etc., son el dolor y la rabia de cada día.

Me pregunto entonces: ¿por qué es más redituable criminalizar a tres adolescentes por reproducir algo que viven a diario y desde hace tiempo en las calles de Juárez? ¿Por qué es más fácil encarcelar y con ello alienar a tres jovencitos, que detener al crimen organizado que vulnera terriblemente al pueblo juarense? ¿Por qué la solución es que tres adolescentes "peligrosos" se pudran en la cárcel? 

La respuesta "lógica" e intencionada del Estado es inculpar y sentenciar a tres jóvenes que extorsionaron pero que en realidad, reproducen la violencia a la que han sido sometidos desde hace varios años en sus propios barrios.

Otro ejemplo de vulnerabilidad es el caso de los niños con altos índices de sobrepeso y obesidad en Matamoros, Tamaulipas, una de las principales ciudades de guerra. 

Según una nota de Julia Le Duc (La Jornada, domingo 29 de enero de 2012, p. 27), se registró que unos 2 mil niños con sobrepeso y obesidad se encuentran recibiendo tratamiento médico en esta ciudad. A través del programa Crece Sano, indica la nota, la Secretaría de Salud inició "un programa de revisión en escuelas públicas municipales que permitió ubicar a menores con obesidad alarmante". 

Los niños en Tamaulipas, gravemente enfermos y con un altísimo riesgo de desarrollar diabetes, hipertensión, enfermedades cardiacas, etc., son víctimas del Estado de guerra por la situación a la que los han reducido a sobrevivir. 

La tensión y el miedo ante la violencia, provocada por la militarización, los enfrentamientos, secuestros, robos, desapariciones forzadas, etc., el encierro y por lo tanto la falta de actividad y ejercicio, y la pésima alimentación debido a la pobreza, si consideramos que ésta se encuentra directamente relacionada con el sobrepeso y la obesidad, son factores con los que el Estado vulnera sistemáticamente a los niños de la ciudad fronteriza. 

A través de su Secretaria de Salud, el Estado reconoció a finales de enero de 2012, que los niños de esta región padecen de sobrepeso y obesidad (hay niños con hasta 40 kilos de más) por lo que con programas como "Crece Sano", los niños de Tamaulipas serían orientados a "llevar una vida más sana".

"Una vida más sana" es simple y sencillamente una burla a la niñez mexicana por parte de quien se ha dedicado a desproteger, inculpar y perjudicar a quien se supone debería de cuidar. 

En este sentido, se manifiesta la misma condición de vulnerabilidad cuando el director del Sistema para Desarrollo Integral de la Familia (DIF) de Durango, declara que redes delictivas que operan en la capital del estado, usan a niños y niñas de entre ocho y 10 años para repartir a altas horas de la noche y en los cruceros de colonias de la periferia, volantes y hasta catálogos en los que se promueve la prostitución, con números telefónicos para el servicio a domicilio. 

Según la nota de Saúl Maldonado (La Jornada, domingo 29 de enero de 2012, p. 28), empleados de la dependencia retiraron a 12 menores que a finales del mes de enero fueron amagados. Sin embargo, Lucero González, procuradora de la Defensa del Menor, señaló que los funcionarios del DIF no han hecho denuncia alguna. 

¿Si los trabajadores del DIF-Durango son funcionarios públicos y su labor es “atender los problemas sociales” y por tanto “a la población más vulnerable”, entonces por qué encubren redes de prostitución y explotación de menores? Simple y sencillamente porque el estado se deja amedrentar por las amenazas de las redes de prostitución que allí operan. 

Merece la pena advertir que estos tres casos en donde la niñez es vulnerada y marginada, reflejan en la práctica los terribles pensamientos de niñas y niños de entre 6 y 9 años de edad. Estos pensamientos  en realidad fueron las respuestas que surgieron de un "ejercicio" preparatorio de la consulta infantil y juvenil que se realizó en Tijuana, Baja California; Campeche, Campeche; Torreón, Coahuila; Tepoztlán, Morelos; Mérida, Yucatán, y la ciudad de México. 

En la nota titulada "Que esté limpio y no me maten ni me corten la cabeza: niños" (La Jornada, lunes 19 de marzo de 2012, p. 5), Alonso Urrutia menciona brevemente las desgarradoras respuestas que fueron incluidas en los reactivos aplicados por el IFE.

Por ejemplo, sobre su percepción a futuro, los niños manifiestan lo siguiente: que no me maten... que no haya más delincuencia... que no haya más balaceras... que no me corten la cabeza... que no maten a mis tíos...


Sobre la inseguridad, los niños afirman invariablemente que la calle es insegura: porque puede haber una balacera... por los balazos.... (por miedo) a que me roben... a encontrar balas perdidas... a las R15 y R50... que me puedan matar de un bazucazo... que maten a mi mamá... a mi familia. 

La calle -dice un niño de Tijuana- es peligrosa, la gente camina con cara de narco. Mientras tanto un niño de Torreón afirma que en el centro de su ciudad hay asaltos y balaceras. 

Sobre la policía y los problemas que acarrea, los niños sostienen lo siguiente: en la terminal para México, la policía subió a mi abuelito y lo fueron a dejar quién sabe dónde y le quitaron el dinero; yo por eso evito parar por ahí, me da miedo... A veces los policías son los que hacen los problemas... Aunque son policías no son de fiar... Hay polis malos, no confío en ellos. Cuando me quiera matar un señor le cambio la pistola por una de agua; me dispara agua, pero luego yo con la pistola que le quito, lo mato. 

Día a día aducimos más en la defensa contra la criminalización de la infancia y juventud mexicana. Desde las entidades cuyos gobiernos afirman ser los más seguros –como el Distrito Federal- hasta estados en donde impera pública e impunemente la violencia -como Nuevo León-, los jóvenes de todas las clases sociales pero en especial los más pobres, son encarcelados, alienados, utilizados. 

Los tres ejemplos de vulnerabilidad antes expuestos, ocurridos todos a finales del mes de enero de 2012, son sólo una muestra pequeña de cómo el Estado es cómplice y culpable de crímenes de lesa humanidad. 

Según la tipificación del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, el asesinato, el exterminio (que es la imposición intencional de ínfimas condiciones de vida encaminadas a causar la destrucción de un sector de la población), la prostitución, la desaparición y el desplazamiento forzado, la encarcelación, la tortura, la persecución y el secuestro, se consideran crímenes de lesa humanidad.  

Estos actos son vigentes en México, sobre todo en el norte del país. La infancia y juventud mexicana se encuentran entonces, gravemente vulneradas, agraviadas y heridas, es por lo tanto aberrante e indigno permitir que la situación nacional siga afectada por el mal de la conmoción y el pavor (shock and awe).

La doctrina militar shock and awe, “inventada” a mediados de los 90’s pero seguramente puesta en práctica desde los años 60’s, ha sido desarrollada por investigadores de la Universidad Nacional de Defensa de Estados Unidos (José Steinsleger 9/05/2012) y su propósito fundamental es impulsar la descomposición y decadencia de un país “por default”. 

Mientras que el Pentágono aplica la doctrina por medio de su poder militar en Irak y Afganistán, indica Steinsleger, en México se vislumbran ciertas características político-militares que en bajas proporciones, han venido agotando al pueblo de manera física, emocional y psicológica desde hace tiempo. 

La aplicación de la destrucción masiva cada vez se hace más presente (recordemos a los 49 niños víctimas del incendio ocurrido en la guardería ABC en Sonora, los 72 migrantes asesinados en San Fernando, Tamaulipas, las 52 personas asesinadas en el casino Royal en Monterrey, los 44 internos asesinados del Cereso de Apodaca en Nuevo León, la 49 personas asesinadas y mutiladas en Cadereyta, Nuevo León etc.) así como nuevas modalidades de la guerra, como la negación o la distorsión de la información, y la difusión de la desinformación, tal y como señala José Steinsleger.

27 de abril de 2012

La lectura, las empresas privadas y su "buena" voluntad II/II (artículo multimedia)


Dicen los que saben, porque también las empresas privadas compran a sus intelectuales, que "entre los muchos beneficios de la lectura, ésta permite desarrollar capacidades y abre oportunidades que son necesarias para lograr un mayor crecimiento profesional, desarrollo humano y competencias ciudadanas".

Sin embargo, lo que el escritor y promotor de lectura, Benito Taibo no reconoció cuando el Consejo de la Comunicación presentó el Reto Leer Más (Ver Archivo A.O. 6/03/2012), es que las empresas que integran el Consejo no tienen el menor interés de fomentar el desarrollo humano de sus empleados

¿Cuándo se ha visto que lo más representativo del capitalismo permita que el pueblo piense, analice y se encuentre? Un crecimiento profesional tampoco, eso consistiría en contar con obreros o empleados que con conocimiento de causa, lucharían en un principio, por sus derechos laborales.

Mucho menos competencias ciudadanas, ¿a quién le conviene que el pueblo trabajador ejerza de manera efectiva una democracia ya no se diga participativa, sino simplemente una democracia representativa? ¿O a poco ya se les olvidó la propaganda oscura sobre los peligros para "México" con la que el Consejo de la Comunicación apoyó a un sector del crimen organizado en las elecciones presidenciales del 2006?

Pero la derecha empresarial nos dice un sexenio después, a través de sus campañas, que procurará a su pueblo, por su puesto a su pueblo consumidor, por lo tanto seguirá haciendo propaganda, promoverá campañas, y sobre todo no olvidará que sus obreros y empleados tienen desde hace no pocos años, un gran déficit de comprensión de manuales, instrucciones y demás aptitudes para operar las máquinas de los patronos de este país, representados por el ahora altruista Consejo de la Comunicación.

Ya lo dijo la presidenta y directora general de General Electric México, que con éste y otros proyectos se incrementan las ventas y la productividad de su empresa.

Hay entonces que agradecerle de manera especial al Consejo de la Comunicación por todo eso. 

6 de marzo de 2012

La lectura, las empresas privadas y su "buena" voluntad I/II


Campañas de lectura van, campañas de lectura vienen, y los profesionales (profesores, investigadores, críticos literarios, editores, autores, etc.) de ella no nos pronunciamos a favor o en contra.

El compromiso que he decidido adquirir con los niños y jóvenes de mi pueblo me hace no seguir postergando mis posiciones frontales con respecto a las campañas de promoción de la lectura, si es que se le puede llamar "lectura" a lo que oscuramente promueven.

En este sentido, aprovecharé la coyuntura para pronunciarme directamente y realizar mis respectivas denuncias le pese a quien le pese, y en este sentido, me refiero al sector editorial (en específico, ciertas editoriales que se dicen "independientes"), que por alguna razón, ha tenido acercamientos con las iniciativas que denunciaré a continuación.

Según una nota de Arturo Jiménez en el periódico mexicano La Jornada (miércoles 1º de febrero de 2012, p. 5), 40 empresas privadas "fomentarán" la lectura entre más de 320 mil trabajadores a través de la iniciativa Reto Leer Más.

Una iniciativa oscura más (que se añade a otra, a la más poderosa y oscura de todas: la Iniciativa Mérida) en donde la lectura representa un reto, pero un reto más, como un récord más, en uno de los países que se empeña en coleccionar los retos más absurdos y/o aberrantes del mundo.

Sus objetivos son tan oscuros que es difícil identificarlos claramente, sin embargo, a través de esta nota de La Jornada podemos saber que la buena voluntad de las más de 40 pequeñas, medianas y grandes empresas privadas asentadas en México consiste en: a) crear un "país de lectores" a partir de "esfuerzos plurales" y b) sumar al menos 2 millones 12 mil horas de lectura en un año ("motivando" a sus más de 320 mil empleados y sus familias a "leer").

Según la nota, esta iniciativa es parte de las diversas acciones del Movimiento Social por el Fomento a la Lectura "Leer para Aprender", encabezado, o mejor dicho, engendrado por el Consejo de la Comunicación.

Este Movimiento Social es un engendro de un organismo de la iniciativa privada que, según ellos mismos dicen, coordina la participación de los empresarios en diversos temas supuestamente "sociales", por ejemplo, según este organismo, "pugna por una cultura de la lectura y una educación de calidad".

Pero vayamos por partes y comencemos a conocer quién integra el Consejo de la Comunicación para saber a qué nos atenemos.

El Consejo de la Comunicación (Voz de las empresas) está integrado por American Express, Bacardí y Compañía, Banamex, BBVA Bancomer, Cemex, Coca Cola, Bimbo, Grupo Carso, Grupo Modelo, Microsoft, Nestle, Televisa, Tv Azteca, El Universal, Telmex, etc., etc.

Lo que resulta de estos pequeños altruistas de extracción especulativa (bancos, cementeras, licoreras, cerveceras, papeleras, panaderas, medios masivos de descomunicación, laboratorios médicos y tiendas de autoservicio) es una iniciativa que buscará, según la nota de La Jornada, "mejorar" el nivel académico de los trabajadores además de que "apoyará" en la educación de sus hijos, sumando esfuerzos "para tener un mayor impacto en sus familias y en la sociedad".

Me pregunto qué "impacto" (el lenguaje no se equivoca, quienes se delatan son ellos mismos) quieren tener en las familias de sus empleados y en la sociedad en general estas empresas que hoy aparentan pura buena onda.

¿Serán falacias, solamente falacias, estructuradas por quienes son expertos en engañar al pueblo? 

26 de enero de 2012

Por el camino de la miseria ¿?

Bienvenida e introducción por Graciela de la Torre, Directora General de Artes Visuales de la UNAM. © Foto: Haupt & Binder (obtenida aquí)


Graciela de la Torre, titular de Artes Visuales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), sostiene, con respecto a las próximas actividades artísticas de la universidad, que "los recintos de la máxima casa de estudios seguirán como escaparates para artistas emergentes y sitios para experimentar nuevas tecnologías, artes y ciencias"[1].

Los museos, según de la Torre, deben beneficiar a la comunidad y no repetir modelos, quizá por eso, en días recientes anunció un programa anual de exposiciones de donde emergerán artistas que no se sabe si serán capaces de permanecer en cubierta, es decir, que de ante mano se duda si entrarán dignamente a la historia del arte o escaparán a lugares inconsecuentes para ser exhibidos por tiempo definido.

Recuerdo -como dato curioso- que hace justamente tres años, en una entrevista para una revista de la FCA de la UNAM, Graciela de la Torre, que en ese tiempo ya era la directora del nuevo Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC), al percatarse que una joven estudiante universitaria sería quien la entrevistaría, mostró cierto tedio y evidente desesperación. Al verla un tanto tensa, le propuse que era suficiente si uno de sus asistentes respondía a unas cuantas preguntas y ella aceptó gustosa.

Pero hoy, la directora de Artes Visuales de la UNAM les dice a los medios de comunicación que "en la actualidad, lo único que no puede hacer un museo, sobre todo uno universitario, es dedicarse a repetir modelos que fueron exitosos [de ahí que siempre tiene que] estar en constante búsqueda para incidir en el bienestar de la comunidad"[2].

Me pregunto si el programa de exposiciones 2012 de la UNAM -que abarcará al Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC), al Museo Experimental El Eco y al Museo de Ciencias y Arte (MUCA)-, incluirá alguna exposición digna de nuestros tiempos, es decir, digna de la terrible situación nacional en la que nos encontramos y capaz de incidir en el bienestar de la comunidad, no sólo universitaria sino del público que acude a los recintos universitarios.

Al parecer, y en verdad quisiera equivocarme, los programas no apuntan a lo anterior y como prueba basta pensar en The path of misery (El camino de la miseria), serie de 30 acuarelas del "cantante/artista plástico" Marilyn Manson, exhibida en el Antiguo Colegio de San Ildefonso del 4 de noviembre de 2011 al 5 de febrero de 2012. 

Que el público asistente (y pienso sobre todo en los jóvenes estudiantes de primaria hasta bachillerato) llegue obligado por la escuela a visitar el recinto y por tanto a ver la exposición, me parece aberrante y abominable, pero que quien conoce el arte plástico (estudiantes y profesores universitarios, artistas, críticos e historiadores del arte, periodistas, instancias culturales, etc.) no opine y/o se manifieste contra este tipo de exhibiciones, me parece injusto e indigno.

Lo que a mi parecer es más preocupante, es que este tipo de seres, mal llamados "artistas", sea promovido por instancias supuestamente universitarias y supuestamente culturales. Si nos remitimos a la historia del Antiguo Colegio de San Ildefonso, podemos sostener que este lugar es patrimonio universitario aunque desde hace dos décadas ha sido administrado por un Mandato tripartita integrado por la Universidad Nacional Autónoma de México, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA) y el Gobierno del Distrito Federal (GDF)[3].

Según los medios de difusión del Colegio de San Ildefonso, desde hace casi veinte años, este lugar es "un proyecto [cuya] vocación como centro cultural le ha permitido llegar a ser un lugar de excelencia"[4].

Sus medios de difusión en línea también indican que los objetivos del Colegio de San Ildefonso son: "Realizar exposiciones temporales que den a conocer y difundan el acervo arqueológico, histórico y artístico de México y de otras culturas"[5], y "[o]frecer al visitante una experiencia rica y novedosa que, a partir de las obras artísticas fomente el aprendizaje y propicie un ambiente placentero y agradable, que atienda las preferencias, inquietudes y necesidades del público"[6].

Si bien Graciela de la Torre no habla de las actividades del Colegio de San Ildefonso (porque probablemente este lugar no está bajo el cuidado de Artes Visuales de la UNAM), puedo intuir que el objetivo de este recinto (patrimonio de la Universidad Nacional) consiste más que nada -y como ellos mismos indican- en "ser productivo con el fin de incrementar el presupuesto aportado por las instituciones Mandantes"[7].

También me pregunto quiénes serán estas "instituciones Mandantes", porque por alguna razón no se encuentran especificadas -a diferencia de otros museos de la ciudad de México- en los medios de difusión en línea del Colegio. 

Ser "productivo" consiste para este recinto universitario, en realizar exposiciones temporales que no den a conocer y no difundan el acervo histórico y artístico de México, es decir, el personal del Colegio (¿curadores, historiadores, museógrafos… empresarios?) invita a seres monstruosos como Manson para ofrecerle al pueblo de México (o público, como ellos le llaman), una experiencia "rica y novedosa" que no fomenta ningún aprendizaje ni propicia un ambiente placentero ya que no sólo no atiende las inquietudes y necesidades de los niños y jóvenes de México, sino que atenta contra ellos al hacerles consumir imaginarios decadentes plagados de imágenes llenas de enfermedad y sexualidad grotesca, que lejos de ser ironías, evocan como señaló La Jornada, "mundos de aluncine"[8] en donde los personajes se encuentran completamente trastornados[9].

Me pregunto si es precisamente eso lo que necesitan los niños y jóvenes, considerando que en la situación nacional estos grupos son vulnerados de manera sistemática[10].

Lanzo entonces esta pregunta para quién quiera contestarla y propongo que no se realicen análisis simplistas como si lo que estuviese sucediendo en la Universidad Nacional fuera completamente normal. Si el proyecto anual de exposiciones se centra en "la producción de experiencias estéticas, la generación de conocimiento y el estudio del arte contemporáneo"[11], sin importarle lo que está sucediendo fuera de los museos, correrán un grave peligro de alienar y masificar a la población que no tiene más remedio que visitar esos recintos. El grave peligro no sólo termina ahí: si las instancias culturales de la Universidad Nacional no se definen favorablemente y comienzan a difundir experiencias estéticas y conocimientos sustanciales, entonces le seguirán el juego a los grupos de poder más oscuros propagando iniciativas inhumanas y reaccionarias.  

_______________________
[1] Palapa Quijas, Fabiola. "Los museos deben ‘beneficiar a la comunidad, no repetir modelos’." La Jornada Enero 26 de 2011: 3n1cu. 
[2] Ídem.
[3] Cf. San Ildefonso en Internet. "¿Quiénes somos?." Antiguo Palacio de San Ildefonso, n.d. Web. 26 Enero. 2012.
[4] Ídem.
[5] Ídem.
[6] Ídem.
[7] Ídem.
[8] Cf. Montaño Garfias, Ericka. "Realismo extremo o alucines acuosos: Mueck y Manson, en San Ildefonso." La Jornada Enero 8 de 2011: 2n1cul.
[9] Como ejemplo de esto basta pensar en la acuarela titulada Cada mañana ella debería rezar para que los demonios devoraran a sus padres en donde aparece una niña con los rasgos anteriormente expuestos.
[10] Esta vulnerabilidad, a la que no sólo están sujetos estos sectores sino el pueblo mexicano en general, consiste en una completa ausencia de paz social (entre muchos factores por la putrefacción -corrupción y complicidad- del Estado), en la total indefensión de la población, en la ausencia de seguridad, en la imposibilidad de sobrevivencia (tanto de la población misma como de organizaciones sociales y de derechos humanos), en la gobernabilidad de organizaciones criminales y extranjeras con estructuras muy bien definidas, etc.
[11] Palapa Quijas, Fabiola. "Los museos deben ‘beneficiar a la comunidad, no repetir modelos’." La Jornada Enero 26 de 2011: 3n1cul.

17 de enero de 2012

"Hombre preso que mira a su hijo" de MarioB.


La poesía que exprime, la poesía que se siente, la poesía que se vive a diario, la poesía presente, la poesía futura, la poesía sanadora, la poesía #fármacon.

12 de enero de 2012

Semiología de aparatos represivos

La siguiente nota de B. Petrich, titulada "Los héroes sí existen", apareció a finales de 2010 en el periódico La Jornada y es parte del reportaje de la periodista sobre la guerra sucia en Colombia.

No es nada sorprendente la ambivalente construcción del concepto de "héroe" del #planColombia y sus secuaces. Asimismo, los conceptos, manipulados por los aparatos represivos del Estado así como por sus aparatos ideológicos (en el supuesto caso de éstos fueran todavía las voraces empresas monopolizadoras de medios masivos de desinformación), son construidos por verdaderos estudiosos de la semiología.

Para comenzar con el estudio de estos temas, propongo catalogar el conjunto de los signos empleados por los aparatos represivos del Estado como la semiología de propaganda o semiótica de la militarización, que desde lo legal, engaña para legitimar la militarización y la intervención. Esta semiología de propaganda dista de la semiología del narco o semiótica del horror, no sólo porque la primera es menos sutil e impactante que la segunda, sino también porque los medios que utiliza para difundir sus signos son distintos.

Bienvenida al aeropuerto de La Macarena, fotografía de Blanche Petrich en La Jornada
La Macarena, Meta. Las oficinas de turismo colombianas promueven la reserva natural de La Macarena, ubicada en el centro del país, como un lugar seguro para los viajeros. Sobre todo la visita a Caño Cristales, un río espectacular y límpido, donde dominan los colores púrpura y verde por efecto de unas algas endémicas en esta zona de biodiversidad única. 
El vendedor de boletos de las avionetas que cubren el trayecto de la base militar de Villavicencio hasta la pista de La Macarena es un entusiasta promotor y muestra a los viajeros fotografías del tesoro natural que les espera. 
El sitio queda a 250 kilómetros de la cabecera municipal, pero no hay una sola carretera accesible. Los azarosos viajes en autobús pueden tardar 10 horas por la ruta incómoda, que incluye tramos de transporte fluvial, o 15 horas por la cómoda, pura brecha. 
Lo que los agentes viajeros no mencionan es que el sitio queda en el corazón de uno de los muchos teatros de guerra que persisten en el país. Tampoco refieren que para una población de 250 mil personas en el municipio (apenas 3 mil en el casco urbano) hay cerca de 20 mil soldados estacionados permanentemente. Que cerca de la mitad de los colonos han huido, presionados por bandas ilegales que los fuerzan a vender sus tierras para sembrar coca. Y que el sitio ya es famoso, no por el paseo prometido, sino porque alberga una de las fosas comunes más grandes que ha dejado el conflicto armado. 
Cuando la avioneta aterriza en la pequeña pista y los pasajeros esperan que la carreta jalada por un burro termine las maniobras de descarga (cebollas y jitomates, una moto y todo tipo de enseres para estos poblados aislados), un gran promocional castrense da la bienvenida a esta zona marcada por una profunda crisis humanitaria: Somos gente común que hace un trabajo excepcional. 
Los héroes en Colombia sí existen. 
Estos héroes del ejército dominan todo en el pueblo. Cada peso que gasta la autoridad municipal pasa por el control militar. Todos los permisos de obra pública los aprueba la comandancia. Cada visitante queda debidamente fichado por la policía militarizada. En patrullas y bien armados, los soldados se mueven por las calles; son los únicos clientes en las mesitas al aire libre de las panaderías y en las cantinas. Los civiles se hacen a un lado cuando llega un grupo a comprar a la carnicería. Nada se mueve en el muelle del río sin su permiso. 
Y sobre todo, nadie habla con extraños. Es demasiado peligroso.

Y la violencia se repite aquí

Me llama la atención la manera en la que algunos colombianos se han referido a la situación que se vive en México. Advierto, desde hace poco más de medio año, que es importante escuchar experiencias para saber el rumbo (en realidad estrategias) que podríamos tomar como sociedad civil vulnerada por la violencia, pero en resistencia. Me parece que las experiencias de estos escritores colombianos (tanto de lo que vivieron como de las maneras de abordarlo en sus obras literarias), es interesante y merece la pena analizarlas y si se cree conveniente, retomar algunos aspectos.

En este caso, cuelgo las opiniones de la escritora Laura Restrepo*, quien habló con el períodico mexicano La Jornada (1º de diciembre de 2011, p. 5) del crimen organizado en México:
Yo vengo de ver y vivir una película de terror en Colombia, y creo que aquí se está repitiendo. Me aterra que no se miren las experiencias de los otros países latinoamericanos. No solamente me preocupa el fenómeno objetivo de lo que sucede, que es la manera como el país, México, se va volviendo mafioso. Eso ya lo viví, sino ver que muchos mexicanos cierran los ojos. Así éramos nosotros, con los ojos cerrados, un poco pensando: "No, eso es problema de los narcos; no, eso es problema de los gringos; no, eso es problema de los colombianos; no, eso es problema de los del norte". Una vez que empieza a invadir, nadie calcula el ritmo que lleva. Entiendo que la situación colombiana sigue siendo más aguda que la que hay aquí. En México todavía no se ha llegado a esos niveles, afortunadamente, pero eso tiene un ritmo multiplicador que nadie calcula**.
Porque reducir el problema de las drogas es un esquematismo muy peligroso. Cuando se va armando el comportamiento mafioso eso afecta todas las áreas de la vida. Es decir, no solamente se trafica con droga, se trafica con niños, con mujeres, con armas, con órganos. Cualquier negocio es objeto de incurrir o caer en una estructura mafiosa. El poder se va afianzando también como mafia.

Por último, transcribo un par de preguntas que le hicieron en entrevista a Laura Restrepo:
–¿Si no se obtienen recursos criminales de un lado, se obtienen de otro?
–Claro, la gran lección de Colombia es que esto es una forma muy enloquecida de capitalismo salvaje que consiste en entender las ventajas de matar a la competencia. La muerte como negocio. Si tú produces sillas metálicas y aquí hay otro que las produce más baratas, pues lo matas y te ganas la plata. Es un contubernio con la muerte, la cultura de la muerte.
En todo esto, las nuevas generaciones tienen un papel fundamental. [A la juventud] se le ha negado históricamente los caminos de la vida: la educación, la salud, la posibilidad de cierto bienestar o de trabajo. Las vías de la vida están cerradas y optan por las vías de la muerte. Y resulta que eso es rentable, es negocio, y además es una pasión para la juventud. El que no entienda que esas vías de la muerte son una pasión para la juventud y que la única manera de contrarrestarlo es levantando pasiones de signo positivo, pero igualmente intensas, no entiende el asunto. 
–Pero la democracia había prometido otra cosa, al menos para México, porque en otros países de América Latina parece que hay avances.
–Lo que pasa es que no es democracia, partamos de esa base. La política de poner al Ejército a combatir a los mafiosos lo único que logra a la larga, según la experiencia colombiana, es narcotizar al propio Ejército, que acaba convertido en cárteles paramilitares.
La única solución real y la única discusión que vale la pena en este terreno es, primero, eliminar la falacia, la hipocresía, y para eso es necesario la legalización de las drogas. Es la prohibición la que produce el negocio. Luego, entender que sólo la construcción democrática del país le pone coto al avance acelerado de esta descomposición mafiosa, que trae consigo esta oleada de violencia que amenaza con disolver la convivencia en todos los niveles.


Nota: Las notas a pie y las negritas/rojitas son mías.
* Laura Restrepo, escritora radicada en México, es autora de las narraciones Delirio (Premio Alfaguara de Novela 2004), acerca del narcotráfico en Colombia, y Demasiados héroes, en torno a la dictadura argentina.
** A pesar de esta afirmación, poco después Restrepo reconoce que en México no sólo se trafica con droga, sino también con niños, mujeres, con armas, etc.

10 de enero de 2012

Detonador 3: "Silencio cómplice ante plagios y violaciones en carreteras del país"


imagen del dibujante Geroca

El fragmento de un artículo de la periodista Sanjuana Martínez para el periódico mexicano La Jornada (domingo 13 de noviembre de 2011, p. 10) es el detonador que esperaba para comenzar a contar una historia real pero sobre todo congruente con la realidad nacional, con la realidad que circunda a los niños de mi país.

A casi dos meses de la aparición de esta información, he pensado seriamente en los siguientes seis aspectos: 1) La necesidad de seguir al pie de la letra mi antidecálogo desde mi primer historia para niños, jóvenes y/o adultos, 2) El terrible hecho de que durante el año pasado desaparecieron más de 100 pasajeros y varios autobuses en México, 3) La manera metafórica de tratar este tema, 4) El formato de esta historia (que consiste en un libro álbum), 5) El tipo de imágenes de mi libro álbum y la pertinencia de éstas y 6) La influencia que tendría en esta historia el libro álbum La calle es libre.

En el extracto del artículo detonador que cuelgo a continuación, destaco con negritas el párrafo que ha sido recurrente en mi imaginario durante los últimos dos meses: Las maletas almacenadas en las terminales, así como la imagen (basada en el realismo) de un niño que de la mano de su mamá, abuela o tía espera en una terminal de alguna ciudad fronteriza.

El descubrimiento de esas maletas, las preguntas y la incógnita -que en este caso es inevitablemente dolorosa-, será la posible secuencia de imágenes que uniré en el compromiso que adquiero como autora de mi primer libro álbum.
A diferencia de los asaltos en el transporte foráneo, en los últimos meses lo que prevalece son los secuestros de autobuses y pasajeros. El mes pasado, un camión desapareció en el municipio de General Treviño, Nuevo León, en su paso rumbo a Tamaulipas: Tenían prevista una escala en Monterrey, pero no la hicieron. Los familiares tuvieron conocimiento de que en General Treviño una persona armada tomó el camión y secuestró a las personas en el propio autobús, dice el subprocurador de Guanajuato, Armando Amaro Vallejo, luego de recibir la denuncia de familiares por la desaparición de siete guanajuatenses. 
En lo que va del año han desaparecido alrededor de un centenar de residentes de Guanajuato y de otros estados en su paso a la frontera, aunque el número podría ser mayor, ya que las empresas de autobuses guardan silencio ominoso ante estos hechos para evadir la reparación del daño causado a los pasajeros, el pago del seguro o la pérdida de clientes. 
'No podemos garantizar a ningún ciudadano que no va a ser asaltado en algún comercio, en la vía pública o en el transporte, porque sería engañarlos, lo que sí podemos hacer es reducir los factores de riesgo, que son los que facilitan el cometer actividades ilícitas. Las medidas que se han tomado hasta el momento son la contratación de seguridad privada, instalación de arcos detectores de metales y cámaras de video', dice Arturo Balderas Moya, director de la Cámara Nacional de Autotransportes de Pasaje y Turísticos (Canapat), quien reconoce que los focos rojos existen en las líneas fronterizas, además de que falta coordinación y hay vacíos legales para agilizar las investigaciones. 
El año pasado la Canapat registró únicamente 136 asaltos, pero no hay estadísticas del número de autobuses secuestrados, pasajeros o choferes desaparecidos, ni de las violaciones a mujeres. Las líneas de autobuses ADO, Senda, Transpaís, Estrella Blanca, Ómnibus de México, Futura, Transportes del Norte, Ómnibus de Oriente y otras tienen cientos de maletas de los desaparecidos almacenadas en sus terminales de estados fronterizos como Reynosa, Nuevo Laredo, Miguel Alemán y Piedras Negras, entre otros." ("Silencio cómplice ante plagios y violaciones en carreteras del país", La Jornada)

10 de diciembre de 2011

Entrevista* a Hanán Díaz sobre el libro álbum

A continuación cuelgo una entrevista sobre el libro álbum realizada a Hanán Díaz, exdirector del Departamento de Evaluación de Libros para Niños y Jóvenes del Banco del Libro de Venezuela.

Me parece interesante esta entrevista ya que Hanán Díaz da piezas claves sobre la creación de libro álbum, por ejemplo: la dependencia que existe o debe existir entre el texto y la ilustración; que el libro álbum toma prestados elementos de otros discursos como los de la tipografía; que este tipo de libro pide detenerse para ver y observar una gran cantidad de detalles, y que estética de las imágenes no debería ser foránea o estereotipada sino más bien se deberían de crear figuras propias.


¿Qué es un libro álbum?
Es un libro que se diferencia notablemente de uno que está ilustrado y otros materiales parecidos, como el cómic y como la novela gráfica.

¿Cuál es la característica fundamental que marca la diferencia con otros libros?
Es la dependencia que existe o debe existir entre el texto y la ilustración, de tal manera que el primero no pueda ser entendido sin la segunda y viceversa. Si uno toma un libro clásico de Caperucita Roja, éste sería un libro ilustrado, porque al quitar las gráficas, el texto se entiende; en cambio, en el caso del libro álbum, si uno le quita las imágenes, no se puede entender. Éstas se encargan de darle el otro significado, por ejemplo, uno dice: “El día en que Juan estaba haciendo travesuras”, ésta es una frase completada con el tipo de juegos a la que se refiere el texto.

¿Qué elementos tiene este género?
Es un género muy moderno que aún se está consolidando y que toma prestados elementos de otros discursos como del cine, cómic, publicidad, de la tipografía. Está como reinventándose permanente.

¿Qué busca el libro álbum?
Está demandando a un lector inteligente, agudo, despierto y participativo. No un lector pasivo que lee un libro. Mientras los textos piden un discurso lineal, hacia adelante para poder encontrar sentido como en una narrativa clásica, las imágenes, por el contrario, piden detenerse para ver y observar toda una cantidad de detalles que tiene.

¿Para qué lector está hecho este género?
El libro álbum requiere la ayuda de un mediador, docente, padre o bibliotecario. Están planteados para niños de seis a 10 años; sin embargo, algunos están armados de tal manera que incluso apelan a un lector adulto, y otros lo compran para colección. Existen libros como Jumangi o Expreso Polar que han originado películas, estamos hablando de libros para nada tontos y que pasan por desapercibidos.

¿Cómo se debe leer este tipo de libros?
Fundamentalmente, el docente debe comprometerse con el mismo proceso de lectura; primero, debe leerlo mucho antes de presentar a sus alumnos y leer en voz alta. Este libro es ideal para formar lectores y depende mucho de manejar las imágenes y cautivar al grupo de niños.

¿Quiénes intervienen en la producción literaria de un libro álbum?
Lo arma un autor y un ilustrador en conjunto; a su vez, se requiere de un editor, que toma decisiones básicas que hace que los primeros echen a andar la propuesta. Se ha demostrado que es un libro bastante absorbente que no se limita al reino de las fantasías ni al reino de lo realista, sino que aborda temas complejos de la modernidad, difíciles, como la guerra o la violencia. Tiene amplias posibilidades de tocar temas y personajes.

¿Cuál es el espíritu de una obra de estas características?
Tiene muchas, para un docente, primero puede generar entusiasmo en sus niños y despertar el interés hacia la lectura, ese es algo fundamental; después, puede ampliar la imaginación de los lectores. Creo que la imaginación, la fantasía y la creatividad son aspectos fundamentales de la formación del ser humano.

¿Cuáles son las limitaciones de este trabajo?
Varias, una de ellas, lo económico, porque son libros que son impresos a color, buen papel y tapa dura. Esto podría restringir su adquisición; otro, es que miramos la estética foránea, estereotipos, y cuando se hace un libro álbum, reproducimos en las ilustraciones, más esas figuras que las propias. Pero el libro álbum puede permitir encontrar un trabajo propio. El mediador no tiene el interés ni la formación para sacar partido y provecho a lo que ese libro puede dar, ésta es otra limitación.

_____________________
* Esta entrevista fue recomendada a través de las redes sociales por la revista digital de literatura infantil Babar.

8 de diciembre de 2011

Mi antidecálogo del autor de LIJ


Concebí el siguiente antidecálogo a partir de la crítica de uno de mis libros álbums preferidos (La calle es libre, Ekaré). Confío en que mi antidecálogo me abrirá el camino de la literatura comprometida con los niños y jóvenes de mi pueblo.
uno. No se pondrá en escena un mundo complejo, conflictivo. dos. Las ilustraciones no buscarán -de manera manifiesta- alejarse de formas idealizadas y bucólicas de representación del mundo. A favor de las formas supuestamente «infantiles». tres. No propiciar juegos arriesgados: no buscar el límite entre lo que es y lo que se desea, el límite entre la vida y la utopía. cuatro. Las historias no contarán un hecho verdadero, un hecho individual que puede dar cuenta de muchos hechos similares en otros lugares de otros países en Latinoamérica o en el mundo. cinco. Las historias se resignarán a detenerse en la repetición de lo acontecido, de lo que sucedió en el mundo real, de ahí que no se dará un nuevo desenlace a los hechos. seis. La utopía no logrará materializarse, volverse real en la ficción. siete. Las historias no emergerán del cruce entre lo que se es, lo que se vive y lo que se desea, lo que se sueña. ocho. No se dará cuenta de una clara posición: No se mostrará lo que muchas veces es ocultado en la literatura. nueve. No se mostrará la realidad conflictiva, esta será sepultada bajo eufemismos y estereotipos en las palabras y los dibujos. diez. No se tendrán gestos políticos frente a esa literatura infantil que pretende estar ajena a las ideas.


Nota
La fotografía que ilustra este antidecálogo es de Cuartoscuro y fue obtenida de aquí.

3 de diciembre de 2011

¿Alemania nos da clases de democracia representativa en la FIL de Guadalajara?

ilustración de alguien obtenida aquí

Dice Jürgen Boos, director de la Feria del Libro de Frankfurt (La Jornada, 28 de noviembre), que "la capacidad, la costumbre de leer es algo que se debe enfrentar a escala mundial, pues entender la palabra escrita, impresa, es un prerrequisito para la democracia, porque si los ciudadanos no saben por quién y cómo votar, es difícil que tengan un sistema democrático en su país".

La Feria del Libro de Frankfurt, catalogada como la más importante del mundo, participa en la versión 25 de la FIL de Guadalajara en las actividades del "tecnologizado" pabellón de Alemania pero al parecer, a Boos, funcionario del gobierno alemán, se le olvida que apenas el mes pasado (octubre 2011) funcionarios de su gobierno (y tal vez hasta una empresa del gobierno alemán ¿?) se vieron envueltos en un singular delito: La empresa alemana Heckler & Koch suministró armas a México en 2005, estas armas fueron a parar a cuatro estados de la República con "violentos conflictos internos", según información del semanario Proceso y de la agencia DPA.

El gobierno del país invitado de honor a la FIL (y uno de los líderes de la industria editorial a escala mundial), se redime informando, unos días después de que salió a la luz pública esta noticia, que buscó evidencia del pago de sobornos para vender armas a México. Según ellos, la fiscalía de Stuttgart, encargada del caso, así como la policía de Baden-Württemberg, confirmaron la redada en las instalaciones de la central de la compañía Heckler & Koch.

De acuerdo con la fiscalía, existen pruebas de que también podrían haber sobornado a funcionarios alemanes.

Me pregunto si este sistema democrático es al que apela el señor Boos, o si por lo menos cree que la lectura podría hacer que los ciudadanos sepan cómo y por quién votar.

Vender el acto de la lectura como lo hacen ahora las ferias del libro es, para Boos, un hecho que ante todo propicia que los habitantes de un país (¿"tercemundista"?) se conviertan a la sociedad de consumo intelectual (y no por ello menos alienada) y con el lema "Somos lectores", ejerzan su "soberanía" (¿?).

Qué ilusos seremos nosotros si les creemos a funcionarios como Boos que instancias culturales y editoriales alemanas fomentan la cultura democrática mientras la firma de armas alemana que trafica en México cuenta entre sus clientes con el ejército y la policía alemanes así como con varios países de la OTAN. (Cf. Proceso, 10.nov.2011)

1 de diciembre de 2011

Tras una guerra se tiene que fabular según Saša Stanišić*

la imagen obtenida aquí ilustra la ciudad de Dubrovnik que a finales de 1991 fue duramente bombardeada por el ejército yugoslavo, compuesto mayoritariamente de serbios y montenegrinos.

En mi búsqueda hacía la narración de historias, llama mi atención la nota de Alejandro García Abreu (El Economista, 30-nov-2011) que habla de la importancia que advierte el escritor bosnio Saša Stanišić de fabular tras una guerra. Según el escritor, “tras una guerra, cuando se narra la huida de un lugar que ya no es tuyo, que ya no es tu hogar, se tiene que fabular”.

Saša Stanišić indica que en su novela Cómo el soldado repara el gramófono (Alfaguara 2008) narra las historias de Visegrado y se refiere a los efectos de la guerra, es decir, cuenta la guerra desde la visión de un joven de ese pueblo.

Para Saša Stanišić “uno regresa a un punto geográfico, a un lugar emocional, pero no regresas a un lugar familiar[...] Al regresar sólo ves pérdida, ves con los ojos de alguien que tuvo que irse, que fue forzado. No se puede volver a ver a esta ciudad como un lugar cómodo. No puedo sentirme bien en un lugar donde perdí tanto”.

El escritor Saša Stanišić habla de los sentimientos que le provoca estar en su pueblo, asimismo habla de un sentimiento de culpa que identifico en varios pueblos que sobrevivieron al terrorismo de Estado:
Me resulta imposible llorar en Visegrado, o quedarme. Después de una semana de estadía siento un enorme vacío. En la ciudad hay dos ríos, pero en verano nadie se baña en ellos porque la gente sabe cuántos cadáveres estuvieron en sus corrientes. 
Se siente cierta culpa. Para mis padres y para mí fue posible salir, pero en la guerra y en la posguerra se perdieron más de 3,000 vidas en Visegrado. No hay monumentos para ellos en la ciudad, ninguna placa dice "Aquí cientos de mujeres fueron violadas". Al contrario, erigieron la estatua de un serbio con una espada: me parece una burla.
Buscar la reconciliación con el pasado a través de escritura, recurriendo al "ímpetu" fabulador para subsistir y conservar los recuerdos, es un acto al que han recurrido varios escritores con un contexto histórico y social violento, inclusive también ha habido personas "comunes" que han tenido la oportunidad de explorar el terreno de la escritura.

En el caso de Stanišić, la guerra en la extinta Yugoslavia, que causó más de 200,000 muertes sólo en Bosnia, está presente en el corazón de su novela y el argumento de su historia se encuentra precisamente en la manera en que el narrador se enfrenta con la crueldad (con imaginación pero también con compromiso).

La recuperación de la memoria a través del acto comprometido de la escritura abarca lo que realizó Saša Stanišić: contar las historias de los habitantes de su ciudad natal, narrar el tormento de la vida cotidiana bajo asedio, recordar sus orígenes, a su familia, y rememorar su entorno, como por ejemplo el río Drina.

Por último (según menciona la nota del periódico), Stanišić le dijo en una ocasión a la periodista alemana Kerstin Fritzsche que “la guerra y la fuga se combinaron para convertirme en un eterno viajero, alguien que está en casa en todas partes, y si eso no es posible, en alguien que nunca está en casa en cualquier lugar”. Esta situación de no encontrarse en ningún lado es precisamente lo peligroso, lo doloroso.

Merece la pena leer esas fábulas de guerra no sólo para ubicarnos sino también para comprendernos.


* Según diario El Economista, Stanišić es hijo de padre serbio y madre bosnia. Nació en 1978 en Visegrado (en la desaparecida Yugoslavia), ciudad a orillas del río Drina en donde pasó toda su infancia. Ahora esta ciudad forma parte de Bosnia-Herzegovina. Tras el estallido de la guerra de los Balcanes en 1992, Stanišić emigró a Alemania con su familia.

30 de noviembre de 2011

Conflictos armados y violencia, entre las circunstancias que vulneran a la niñez

Según la nota de Emir Olivares Alonso en el periódico La Jornada del 30 de noviembre de 2011 (p. 40), Jorge Cardona, miembro del Comité de Derechos del Niño de Naciones Unidas, reconoció que el Estado mexicano presenta graves problemas y tiene que realizar esfuerzos renovados para garantizar los derechos de los niños respecto de situaciones de especial vulnerabilidad.

En el seminario internacional Actualidad jurídica sobre la niñez (organizado por el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM), Cardona sostuvo que "en materia de protección a la infancia, el país hace muchas cosas bien, puede hacer otras mejor y algunas no las hace bien, de lo cual deben estar conscientes los representantes gubernamentales y la sociedad civil para lograr que la infancia alcance garantías".

Me pregunto porqué Cardona emite estos juicios tan inconsecuentes en instituciones hasta cierto punto serias. Es decir, ¿por qué representantes de Naciones Unidas pueden decir una sarta de tonterías en institutos de investigación sin que nadie diga nada? Ya sea como estrategia política o diplomática, como absurdo engaño o como inconsciente desconocimiento del caso, no puedo entender porqué permitimos que miembros de organizaciones internacionales se expresen de esa manera.

Para empezar, hablar de "el país" que hace muchas cosas bien y otras a medias es absurdo, si su asistencia a esos foros es tan importante, si en verdad son parte de comisiones internacionales de derechos de la infancia, por qué no dejarse de ambigüedades y hablar claramente, señalar directamente a los gobiernos culpables, hablar de los programas fallidos, etc.

De qué sirve reconocer que los conflictos armados y de violencia, la venta de menores, la prostitución y la pornografía infantiles sean algunas de las circunstancias de vulnerabilidad para el sector infantil, si después van a negarlo sosteniendo que hay "muchas cosas" qué "el país" (Estado mexicano) sí está haciendo bien.

Si esto es cierto, entonces que salga un valiente, algún otro defensor de Naciones Unidas para que nos diga a nosotros, los mexicanos qué cosas sí está haciendo bien el Estado.

Según el sr. Cardona, el Comité de los Derechos del Niño propuso al país adoptar medidas para fortalecer las instituciones relacionadas con la protección a las garantías de la niñez, así como contar con datos que permitan desarrollar políticas para su protección. Me preguntó a quién comisionará el Estado o mejor aún, qué pensará de todo esto.

Supongo que nada... Pero mientras tanto, el Comité de Derechos del Niño "–encargado de trabajar para que se cumpla la Convención, que establece que cada cinco años los países presenten un informe sobre la situación de su infancia–" seguirá emitiendo opiniones, simplemente opiniones. Finalmente este Comité "no es un tribunal, sino un órgano que apoya a las naciones a cumplir sus obligaciones que libremente han asumido de respetar los derechos de los niños."

Cuenta Cardona que el Estado mexicano debió presentar su informe en abril de 2011 (la última ocasión lo hizo en 2006), lo cual no ocurrió, quizá -se imagina Cardona- es porque "México" está reflexionando sobre lo que está haciendo en materia de derechos de la infancia, de la situación actual...

28 de noviembre de 2011

Animación de "Pájaros prohibidos"

Hacía una definición del libro álbum según Yockteng-Buitrago

A continuación, cuelgo la segunda y última parte de un texto que fue publicado en diciembre de 2010 en la bitácora del dueto Yockteng-Buitrago. Me parece que estas definiciones brindan ciertos elementos a partir de los cuales es posible comenzar a concebir un libro álbum.

Como preámbulo a su texto, pego dos fragmentos que ellos utilizan como punto de partida en los talleres sobre narración con imágenes que el dueto imparte en Bogotá:
Dentro del mundo de la literatura, los libros álbum representan una de las corrientes renovadoras más significativas a nivel estético y visual en los últimos años. Hablamos de una corriente que interrelaciona el texto con la imagen en una asociación expresiva, de manera que es la imagen la que porta el significado de la historia, crea un clima emocional por sí misma y a menudo entrega contenidos importantes que complementan y enriquecen un texto escrito. (Taller teórico práctico "Narrando con imágenes. La creación de un Libro álbum") 
Las ilustraciones expresan conceptos y transmiten información. Permiten igualmente que los lectores más chicos que las exploran entiendan que las imágenes expresan significados mucho antes de que tengan conciencia del texto escrito. Es un hecho que las imágenes ayudan a ampliar el vocabulario, que es una base importante para la lectura, sin embargo debemos entender que el mundo de las imágenes infantiles de los libros es en sí misma un universo complejo que propone experiencias lectoras y estéticas que van más allá de estereotipos y fórmulas. (Taller de ilustración infantil)


Hacía una definición del Libro álbum

Una escueta definición (hecha por los especialistas) para los libros ilustrados y particularmente los llamados “libro álbum”, nos diría que es aquel en el cual el texto y la imagen se combinan para construir la historia. Ambos códigos se complementarán, pero ninguno deberá subordinar al otro. Encontraremos igualmente títulos que prescinden de la palabra y construirán una historia sólo con imágenes, pero nunca un libro álbum se presentará sin ilustraciones.

Pero la verdad, más allá de esta definición pretendidamente exacta no logra enclaustrar la riqueza de matices que puede tener este género literario para un lector joven e inquieto. Joven, digo, porque me refiero a alguien que se enfrenta acaso por vez primera con la imagen y la palabra escrita. Prefiero ceder la palabra al investigador vasco Villar Arellano: “Hay dos puertas de acceso infantil al universo literario y al ámbito del arte: la primera es la voz del adulto, que transmite a los más pequeños el calor y la fascinación de los relatos; la segunda es la imagen, un estímulo directo e impactante que los sitúa de lleno en un valioso contexto de formas, colores y sensaciones estéticas".

Ahí reside el principal valor del libro ilustrado: en ese papel de iniciación, de entrada al mundo simbólico del arte, al placer de contemplar, imaginar y sentir.

Cada vez hay una mayor conciencia de la función educativa de la ilustración, quizá por eso ha ido cobrando una creciente relevancia dentro de la creación editorial para niños y jóvenes, pasando de ser un elemento auxiliar, un recurso de apoyo para el texto, a constituir parte integrante de la narración. Dicha evolución está también relacionada con el propio devenir de nuestros hábitos culturales y con el desarrollo de nuevas formas de lectura.

Definido entonces el género, diríamos ya para finalizar que ha encontrado además un destino en otros lectores, en los adultos, como pueden ser diseñadores gráficos, artistas, estudiantes de letras o simplemente quienes se sienten atraídos por el libro como objeto. Son momentos de inclusión, que permiten el diálogo y los guiños que no resultan propiamente infantiles, dejamos de ser intermediarios para convertirnos en felices lectores universales. Sobre el interés de los lectores “grandes” a estos libros el comité de selección del Banco del Libro de Venezuela acertadamente ha tenido en cuenta unas consideraciones pertinentes: A los libros para niños nos acercamos desprevenidos. pensamos que éstos no significan un reto para nuestras capacidades de comprensión. No esperamos encontrar en ellos los contenidos ni las exigencias de una lectura adulta. Nuestras expectativas nos hacen bajar la guardia y mostrarnos más dispuestos, más proclives a conmovernos con un libro para niños.

Lo mismo podría decirse de las ilustraciones. No nos acercamos a ellas con ojos críticos, ni buscamos interpretarlas como quizá lo haríamos cuando visitamos una galería; tan sólo nos dejamos llevar por el poder evocador de las imágenes. Los libros para niños permiten un genuino goce estético, sin prejuicios ni análisis exhaustivos. Así nos entregamos desprevenidamente a una experiencia más cercana.

"Unos libros indomables" del dueto Yockteng-Buitrago

Me gusta mucho el trabajo a cuatro manos que realiza el dueto colombiano Yockteng-Buitrago. Su trabajo dentro del la LIJ, que además ha sido muy premiado, no sólo me conmueve mucho sino que particularmente me interesa por el gran compromiso con la infancia que tienen Buitrago (escritor) y Yockteng (ilustrador). Cuando miro sus álbumes ilustrados puedo ver claramente un trabajo tan sincronizado, tan armónico y tan complementario que sólo puede ser logrado por verdaderos compañeros, por verdaderos equipos de trabajo con un claro compromiso con los lectores jóvenes y adultos.

En este caso advierto la importancia de propiciar estos equipos de trabajo (que se acompañarían desde el proceso de creación hasta el de edición -pasando por la creación de nuevos proyectos como talleres y encuentros con lectores-) y me gustaría mucho poder formar un equipo como el de ellos.

A continuación cuelgo la primera parte de "Unos libros indomables", un texto que fue publicado en diciembre de 2010 en la bitácora del dueto ya que me parece que brinda ciertos elementos que componen su imaginario en la creación del libro álbum.
Dicen que ya no es libre la imaginación en el adulto. Con el inevitable paso de los años perdemos esa espontaneidad natural de la infancia. Unos recién llegados, el intelecto y la razón, la han desplazado a no sé qué recóndito lugar de la cabeza, y allí se manifiesta en un acto amoroso infatigable. Nos creemos entonces que en ese feliz momento la experiencia adquirida (que nos recuerda que ya crecimos), renueva sus votos con la imaginación disipada, en donde damos bajo una armónica perspectiva, su justo valor a lo elemental. 
En este oasis de libertad gráfica y literaria se asoman desde todos los rincones un sinfín de espíritus indomables, que afrontaron sin cargas estorbosas el ejercicio de la imaginación a nivel literario y a nivel visual: Macedonio Fernández, Cortázar, Edward Lear o Benjamin Peret, el poeta surrealista por excelencia, quien según Luis Buñuel, era capaz de recrear otro mundo sin ningún esfuerzo cultural. 
No obstante, la imaginación pura no basta para desarrollar una historia que seduzca a lectores y lectoras, tan exigentes, vigorosos, pero igualmente distraídos, tan ajenos a los estereotipos. Se trata entonces, de una búsqueda artística constante que requiere conjugar lo gráfico y la palabra, no en su justa medida, sino en una constante disposición a la experimentación. Definitivamente, no estamos frente a un libro didáctico, de agenda de enseñanza o a la convencional historia acompañada de ilustraciones. Como nunca, aquí el libro se convierte en un objeto, uno atrayente con el que se puede jugar, que se puede tocar una y otra vez. Que se observa con ojos codiciosos. Que sobresalen en medio de las bibliotecas con mal disimulado orgullo. 
Requiere esta búsqueda formal y estética de una conjunción de puntos de vista: la del autor que muchas veces es también el ilustrador, la del diseñador y por supuesto la voz del editor. 
Un trabajo amalgamador aparentemente alejado del solitario oficio de escribir, que se me antoja similar a una empresa tan complicada como hacer una película, que aunque en muchos casos una sola persona pueda asumir todos los roles, en su camino debe apoyarse en otros nobles oficios. Se necesita de una buena historia (ese “mal necesario” que es un guionista), de un diseñador de arte, un productor, y hasta de un montador. Enfrentar estas realidades crueles pueden sacarlo bruscamente del mundo de la ensoñación imaginativa que hablaba anteriormente pero son, creo, el núcleo de una primera dificultad. 
Los diversos lenguajes implicados en un libro álbum (y me refiero a un libro donde las imágenes tengan el mismo valor o aun más, en ciertos casos, que las palabras y no a un cuento ilustrado) se insubordinan constantemente, y a mi juicio, no deberían ser puestas en cintura. Esta aparente contradicción requiere de un gran esfuerzo imaginativo para crear una totalidad integral, un libro que sea al mismo tiempo armónico y coherente pero visualmente osado e innovador. Todo esto, sin perder la naturalidad a los ojos de un chico inquieto que se abandone desinteresadamente al placer estético de descubrir la palabra y la imagen, al simple juego de pasar y pasar las páginas. 
Indudablemente, la dedicada labor editorial no debe opacar la espontaneidad imaginativa (o al menos eso es lo ideal). Para uno de los pioneros de los libros álbum, el holandés Leo Lionni, los mejores libros para niños son aquellos que describen los momentos remotos cuando la vida no había sido sometida a las exigencias e imposiciones del mundo adulto. 
Vuelve esa inquietante relación entre la experiencia adquirida de los mayores que nos permite ser creadores y la aparente incongruencia de la inmediatez del mundo infantil. 
Esta "pérdida", que nos llega con la adultez, lejos de producir angustia creativa, se convierte en un duelo interno constante y deleitable tan cercano a la ensoñación diurna que practicaban larga y minuciosamente algunos surrealistas. La utilización de dos códigos expresivos, desde la concepción de las atmósferas hasta el juego con la tipografía, abre las puertas a una serie de posibilidades estilísticas, las que mejor se acomoden a la historia narrada. 
Las dificultades temáticas aparecen por añadidura. La ensoñación y esa palabra tan gastada dentro de la literatura infantil que es "fantasía", no excluyen a la realidad. Mi experiencia como lector de libros álbum me ha permitido reencontrarme algunas veces con un mundo infantil visto desde sus propios códigos, aceptando sus misterios y aparentes incongruencias, su elementalidad que no es simpleza. Este acercamiento me ha permitido entender que existe, en la profundidad de sus textos y de sus propuestas gráficas, un género redescubierto por los adultos, a quienes ha ganado en estos últimos años como lectores potenciales. Las niñas y los niños no son seres estáticos ni perpetuos; se van transformando en lectores avezados, en curiosos exploradores del arte. No hallo diferencias notables, lo mismo pasa con un joven o un adulto que se acerca con afecto y ánimo fisgón a un libro ilustrado. 
Prefiero, particularmente los libros donde no se oculta el mundo tras una cortina de humo. Este ha sido el caso de mis libros; el primero de ellos, El señor L. Fante que aborda el tema de la soledad y posteriormente los creados junto al intuitivo ilustrador Rafael Yockteng: Emiliano o la vida cotidiana en las grandes urbes, Eloísa y los bichos con el tema de inmigración y el drama de la adaptación social, Camino a casa sobre los desaparecidos, El primer día sobre los protagonistas anónimos de nuestro proceso de Independencia y Jimmy el más grande que aborda el tema de los niños en los pueblos olvidados. Todos estos títulos, sin embargo, no prescinden de elementos del microcosmos de la infancia o del humor. 
Los conflictos, sean infantiles o no, han de tener cabida al igual que la sencillez de la vida diaria que nos da pequeños dolores de cabeza, las injusticias presentes en la sociedad, el desarraigo, las crisis familiares, los problemas de la ecología en un mundo frágil, los miedos, la pérdida de un ser querido, el hambre y la pobreza o los placeres, un día de campo, la gastronomía, las irreverencias que hacen reír de verdad a los más chicos e incluso la revisión pictórica o literaria de algún clásico. Se puede abordar en un álbum un tema no específicamente "infantil" como El Libro de navidad de Auggie Wren de Paul Auster ilustrado por Isol o ir más allá y plantear a los jóvenes lectores temas aparentemente complicados, como la tristeza, la soledad y la depresión profunda que invade al protagonista de El libro triste de Quentin Blake y Michael Rosen. 
Todos estos ejemplos, pensados igualmente en su forma gráfica, desde la cotidianidad de los grises en las grandes ciudades, pueden transformarse en fondos negros, rostros amenazantes y colores enérgicos para narrar la cruda realidad urbana sin necesidad de palabras como lo hace la brasileña Ángela Lago en De noche en la calle. Estos sirven de parámetro para evaluar unas temáticas complejas, libres de los prejuicios que han gravitado sobre el tradicional cuento infantil, capaces de interiorizar a los personajes, de situarlos con propiedad en una atmósfera social, verídica algunas veces o completamente irreal en otras, pero en ambos, palpable y disfrutable. 
Zanjadas las dificultades artísticas y temáticas, la siguiente etapa de este proceso debe ser la puntada final que corresponde al diseño y la calidad de edición en el libro. Concebido como un todo que fusiona la plástica y lo literario como un objeto estético, la labor del editor de libros álbum para niños o, ya es justo decirlo, para todas las edades, abarca desde los temas algo profanos -como las opciones en diagramación, la eficacia de la portada, los caracteres tipográficos, el tipo de papel, la encuadernación- a otros más simpáticos como el contenido, el rumbo conceptual de la historia y cómo se imbrica sólidamente al final, la ilustración y el texto. Ese resultado será una de las primeras experiencias de acercamiento al arte y a la literatura de un futuro ávido lector. 
Al fin de cuentas es posible que esa imaginación indomable de la infancia se conserve con el paso de los años, y que el disparate, el nonsense pueda coexistir con la poesía, la prosa o las tradiciones orales en formas que aún no desciframos del todo. Mientras lo averiguamos escribiendo e ilustrando, experimentando con técnicas y temáticas, nuestra experiencia personal se enriquecerá con la visión de los otros, con la infancia revisitada una y otra vez, buscándole constantemente un espacio a la felicidad.

27 de noviembre de 2011

4 mil niños muertos, saldo de la guerra


En la nota de Alejandro Cruz del periódico La Jornada del viernes 25 de noviembre de 2011 (p. 39), el presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF), Luis González Placencia, señala que: "Uno de los saldos negativos que ha dejado hasta ahora la guerra contra la delincuencia organizada emprendida por el gobierno federal son 4 mil niños muertos, tres mil 700 huérfanos y por lo menos 400 reclutados por las organizaciones delincuenciales[.]"

En la nota, Placencia advierte que "hoy en México vivimos una situación de conflicto armado, sin ninguna duda", y "el escenario que ha dejado este combate al crimen es el de 20 mil familias afectadas por la violencia".

Exhortar (como lo hizo Placencia) a las autoridades federales para que garanticen la primera y principal obligación del Estado mexicano (que es no poner en riesgo la vida y la integridad de nuestras niñas y niños) es una recomendación que actualmente en México es más que absurda y por lo tanto obsoleta.

Como él mismo indicó, "se debe reconocer el valor de los niños como sujetos plenos de derechos". Los adultos tendrían que cumplir con su obligación para que los niños puedan ejercer sus derechos plenamente, como ordenan instancias a nivel mundial, y desde 1959, la Convención sobre los Derechos del Niño (ratificada por México).

Por lo anterior, es necesario dejarse de exhortaciones y recomendaciones, y con las leyes en la mano, recurrir, como indica Rafael Zaga Kalach (presidente del Comité Central de la Comunidad Judía en México), a instancias internacionales para que se hagan valer "los acuerdos y convenciones internacionales que hoy en día no se respetan, por medio de mecanismos adecuados de supervisión".

Los niños en las guerras son quienes siempre son más vulnerados, un ejemplo de ello es el que recuerda la directora del Museo Tuvie Maizel, Bronia Maizel de Sigal: de los más de 2 millones de víctimas del régimen nazi, más de la mitad eran menores judíos.

El México que ellos viven





imágenes de aquí

Cuelgo esta serie de dibujos que corresponde a las imágenes plasmadas para el Sexto Concurso de Dibujo Infantil "Ilumina tus derechos" cuyo tema fue "El México que yo vivo".

En el 2010 el concurso contó con la participación de 3,480 niños de primaria de los cuales el 90% realizó dibujos de tiroteos, persecuciones policiacas, hombres ahorcados, criminales que empuñan rifles de asalto, sangre, autobuses en llamas, gritos de "¡no te muevas!" mientras ciudadanos atemorizados corren por las calles, etc*.

Estos dibujos son testimonios visuales de lo que viven a diario los niños de mi país.


* Según la Comisión, los dibujos que plasman imágenes violentas no fueron realizados porque se les haya pedido que se refirieran en específico a este tema.

20 de noviembre de 2011

"Metáforas de una guerra imperfecta"

Este ensayo de Gustavo Ogarrio, publicado en La Jornada Semanal del domingo 20 de noviembre, desarrolla, aunque basado en el Estado y su "guerra", lo que yo he venido definiendo como la semiología del terror o la #semióticadelnarco. Me parece importante revisar este ensayo ya que devela explícitamente el engranaje ideológico con el cual también opera el narcotráfico. Los usos de un lenguaje así como las diferentes claves a las que se refiere Ogarrio, son parte de ese engranaje de legitimización de la violencia del Estado -como dice Ogario- pero a mi parecer, también de organizaciones militar e ideológicamente estructuradas como son las del narcotráfico.

19 de noviembre de 2011

"La calle es libre" de Kurusa y Monika Doppert. Notas sobre el libro álbum




imágenes del blog de la editorial Ekaré: 1) Vista aérea del barrio San José de La Urbina, Caracas, Venezuela, 2) Biblioteca La Urbina y 3) Ilustración del barrio San José de La Urbina realizada por Mónika Doppert para La calle es libre.

A 30 años de la publicación de La calle es libre (Caracas, 1981), Carmen Diana Dearden (Kurusa), presidenta de la editorial venezolana Ekaré y autora del libro, sostiene en el blog de la editorial que La calle es libre fue producto de las actividades de fomento a la lectura que realizaban en la Biblioteca San José de la Urbina, dentro del proyecto “Conoce tu barrio”. El título surgió, dice Kurusa, de lo que gritaban los niños en la angosta calle frente a la biblioteca cuando los carros que pasaban interrumpían sus juegos.

La autora también indica que en la entrada del barrio San José había un terreno baldío y los niños tenían la ilusión de que el Consejo Municipal lo convirtiera en parque. Kurusa cuenta que el parque no tuvo el final feliz del libro porque nunca se construyó, sin embargo, la biblioteca "le cambió la vida a todo el que pasó tiempo en ella, grandes y chicos."

Por último, Kurusa cuenta que en una de las actividades le pedieron a los niños que modelaran en arcilla a los personajes del barrio según su importancia. La sorpresa fue que a los padres los hicieron de buen tamaño, seguidos por los maestros y luego por los malandros, sin embargo el personaje más grande e importante de todos fue el bibliotecario.

Sobre la historia
En el no. 2 de la revista internacional de literatura infantil Bloc, Marcela Carranza reseña La calle es libre de la siguiente manera:
En un barrio de Caracas, un asentamiento donde las personas viven en condiciones precarias, los niños descubren que no hay lugar para sus juegos. Deciden pedir ayuda a los adultos pero estos, ocupados en sus quehaceres, no los escuchan. El bibliotecario sí los atiende y les brinda la biblioteca para discutir y tomar notas de sus reclamos. Con una pancarta los niños se dirigen al Consejo Municipal, de donde son echados por la policía. Las madres y el bibliotecario intervienen en defensa de los niños y, ante la participación de una periodista que publica la demanda de los pequeños y la proximidad de las elecciones, un concejal promete «entre bombos y platillos» la construcción de un parque. Sin embargo, éste nunca llega a realizarse. Los niños no se desaniman y piden colaboración a los adultos. Finalmente, entre todos, grandes y niños trabajan para construir el deseado parque en el barrio. 
Los protagonistas de la historia actúan como un colectivo, algunos como Camila sobresalen del grupo, pero sin dejar de cumplir un rol en él. Dentro del espacio delimitado por el barrio de San José hay un segundo espacio que se destaca: el de la biblioteca. Ése es el lugar para que el grupo se reúna, se organice, discuta, tome decisiones y pueda actuar.

Sobre la creación de los personajes
Todo lo que los niños dicen en el pliego que la periodista menciona en el libro son los deseos reales de los niños. En este sentido, las ilustraciones del libro fueron pensadas con el realismode esos deseos. Por ejemplo, la periodista -dice Kurusa- fue un personaje real y Monika Doppert, la ilustradora, la dibujó tal cual. Por otro lado, el concejal fue producto de la imaginación de Monika, pero "como la vida frecuentemente imita al arte, resultó ser muy parecido". Otro ejemplo es el del bibliotecario, que es el padre Bruno Renaud y fue quien convirtió la biblioteca comunitaria en un lugar dinámico y acogedor para todas las edades.


Sobre el estilo de las ilustraciones
En el pequeño artículo de Marcela Carranza en la revista Bloc se plantean una serie de preguntas que surgen de la estética de este libro álbum. La crítica sostiene que La calle es libre nos sitúa en un punto entre la realidad y la ficción, no sólo por sus ilustraciones minuciosamente realistas sino también por su estilo y su historia.

Carranza propone pensar en dónde comienza la ficción y dónde la realidad así como cuál es la relación y cuál es el límite entre el texto literario, el hecho estético y la crónica que pretende mostrar lo que sucede.
Esta serie de preguntas son fundamentales para mí ya que estas notas a La calle es libre tienen como objetivo ayudarme a resolver el argumento de mi primer historia ilustrada.

A continuación cuelgo la pequeña crítica de Carranza que considero ayuda a develar elementos fundamentales de la estructura de La calle es libre. Las negritas son mías y las utilizo para resaltar lo que consideraré en mi libro álbum.
Las imágenes de Doppert parecen querer incluirlo todo en panorámicas donde los juegos de los niños y el hombre cacheado por la policía, la mujer que cose y la denuncia social del graffiti conviven poniendo en escena un mundo complejo, conflictivo; ilustraciones que de manera manifiesta buscan alejarse de formas idealizadas y bucólicas de representación del mundo, formas supuestamente «infantiles».
[...]
Mostrar lo que muchas veces es ocultado en un libro para niños sin duda da cuenta de una clara posición del artista, no sólo frente a esa realidad conflictiva, a menudo sepultada bajo eufemismos y estereotipos en las palabras y los dibujos, también es un gesto político frente a esos mismos libros infantiles que pretenden estar ajenos a las ideas, como si esto fuera posible (Bloc p.).